Neuropsicología · Ansiedad

¿Cómo controla nuestro cerebro
la ansiedad?

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Laura Alonso Villanueva

Psicóloga General Sanitaria

Marzo 2026

Si llevas suficiente tiempo trabajando en psicología clínica, acabas viendo lo mismo una y otra vez: cómo personas altamente funcionales —con las capacidades cognitivas intactas— sufren experimentando cómo su cuerpo actúa con una respuesta de alerta excesivamente elevada, con el modo supervivencia activado.

Este pequeño drama interno no se corresponde únicamente con una simple explicación, ni como una mera anotación a pie de página, sino que envuelve mecanismos neurobiológicos complejos. La ansiedad no es un error en el sistema nervioso: es un mecanismo de adaptación ante el instinto de supervivencia, diseñado para detectar y reaccionar ante amenazas. Los problemas surgen cuando nuestra supervivencia no se encuentra amenazada y, sin embargo, mantenemos el modo ON en nuestro sistema de alertas.

"La ansiedad no es un error en el sistema nervioso. Es un mecanismo de adaptación que, en la vida moderna, opera fuera de contexto."

Este hecho produce cambios en nuestro sistema neurobiológico como, principalmente, la hiperactivación de la amígdala —estructura clave para el procesamiento emocional—. Este mecanismo genera una respuesta sintomatológica compleja: aumento de la frecuencia cardiaca, liberación de adrenalina y cortisol, hipervigilancia, activación del sistema nervioso simpático…

Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, nos encontramos ante una hiperreactividad amigdalar, lo que implica que el cerebro interpretará estímulos neutros o ambiguos como potencialmente amenazantes.

"¿Nuestro sistema de alarma funciona? Sí, pero está hipersensible."

¿Qué ocurre en el cerebro
paso a paso?

El circuito de la ansiedad

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La amígdala actúa como sistema de alarma: detecta posibles amenazas y activa la respuesta fisiológica de hiperactivación y sobrealerta en milisegundos.

2

El hipocampo analiza el contexto y lo compara con situaciones previas, preparando el terreno para la regulación cognitiva.

3

La corteza prefrontal interviene y evalúa la situación ejerciendo control inhibitorio… o permitiendo que la respuesta ante amenaza se complete.

4

Si la respuesta se completa sin regulación, da lugar a la respuesta ansiosa persistente y a la perpetuación del bucle de hiperalerta e hiperreactividad.

El problema es que la alarma está diseñada para reaccionar en milisegundos, y los procesos cognitivos —el pensamiento— necesitan emplear más tiempo. Para la vida moderna, donde "el depredador" suele ser un acontecimiento cotidiano y no una situación de vida o muerte, el sistema resulta disfuncional si opera con los mecanismos de defensa hiperreactivos.

¿La ansiedad
tiene cura?

Como hemos explicado, la ansiedad nace de un mecanismo de supervivencia inherente al ser humano. Lo más acertado sería decir que la ansiedad tiene tratamiento. Aunque si este tratamiento funciona y se reducen las respuestas de activación ante los estímulos neutros —apareciendo únicamente ante situaciones de riesgo real— sí puede interpretarse como cura.

El primer paso del tratamiento consiste en identificar qué estímulos y pensamientos activan la respuesta de ansiedad. A veces no es necesario que ocurra un acontecimiento externo: nuestro propio pensamiento puede ser un activador interno.

Una vez identificados los agentes activadores, debemos ahondar en esas creencias o pensamientos catastrofistas o anticipatorios —las comúnmente llamadas distorsiones cognitivas— que conllevan un análisis sesgado o errado sobre la amenaza percibida. Son una trampa de nuestro propio pensamiento.

Tras identificar estas distorsiones y conocer las situaciones que las activan, el trabajo terapéutico consiste en modificar estas interpretaciones disfuncionales: apoderarnos de ellas y darles un giro de guion. Es así como podemos conseguir un cambio en nuestro circuito neuronal, logrando una respuesta adaptativa ante esos estímulos que, pese a su neutralidad, tanto han revuelto nuestros circuitos mentales.

¿Reconoces estos
patrones en ti?

Si la ansiedad está afectando tu día a día, el primer paso es hablar con alguien. Una sesión puede cambiar mucho.

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